|
El vocablo “Esquivias”
es de origen germánico y significa “extremo o alejado”.
Las culturas
paleolítica, neolítica, céltica, romana, visigoda e islámica dejaron
aquí su huella, podemos decir que fue un lugar ocupado por el hombre
en todas las épocas históricas.
Su origen parece
remontarse al periodo
paleolítico[1],
como demuestran diversos yacimientos y huellas. Las culturas neolítica
y céltica se asentaron en el territorio esquiviano posteriormente.
Durante la dominación
romana pasa a ser dependiente de Toletum; en su término municipal se
encontraron monedas romanas del siglo III.
También se han
encontrado vigas visigodas y epitafios[2] árabes. La senda galiana[3]
referida a los pastores celtas y el vocablo “suertes”[4] son
testimonio del asentamiento visigodo. Un cipo funerario[5] con
epigrafía cúfica[6] corresponde por su fecha, 1053, al reinado del
musulmán Yahya Al- Qadik[7], es decir que demuestra la ocupación
musulmana de la zona.
La entrada triunfal de
Alfonso VI[8] en Toledo en el 1085 lleva aparejada la reconquista de
toda la Sagra y la repoblación de estas tierras por mozárabes[9]
toledanos, que se convierten así en propietarios de viñedos, olivares
y otras parcelas labrantías. El rey les otorga un privilegio llamado
“Bodega cerrada” por el cual se prohibe que entre en Esquivias vino o
uvas que no sean de las cosechas de este pueblo.
Esquivias pertenece, una
vez ocupada por los conquistadores cristianos, a los reyes de
Castilla, desde Alfonso VI a Alfonso VIII[10].

Maravedí del reinado
de Alfonso VII
Este último soberano por
una carta fechada en Toledo el 13 de Febrero de 1188, dona los
hombres, las heredades y los solares de su propiedad a la iglesia de
Santa María de Toledo, y a su arzobispo Don Gonzalo. Esta donación fue
confirmada en 1218 por Fernando III el Santo[11]; en virtud de ello,
el municipio debía pagar en concepto de vasallaje dos tributos: el
onzano[12], u onceava parte del grano que se recogiera, y el alajar[13]
o tres maravedíes y medio por cada aranza de viña. Esquivias
contribuye con estos impuestos a la construcción de la Catedral de
Toledo.
Sobre la base de la
donación real, el cabildo[14] de la Iglesia toledana aumenta poco a
poco sus propiedades en Esquivias; así, el 26 y 27 de Junio de 1264,
el arcediano[15] de la catedral, Don Ruiz Martínez de Mosquera, compra
a los mozárabes don Diego Pétrez y a su hermano Don Lope, hijos de Don
Pedro Juanes, y a Don Bartolomé Mídiz, hijo de Don Miguel “el sillero”
casado con Doña Horabuena Pétrez, todas sus propiedades en Esquivias.
Todos ellos eran los descendientes de los primeros mozárabes toledanos
que llegaron a Esquivias en la época repobladora.
De esta época, siglo XII,
se conserva una viga de pino con lacería mudéjar.
En el año 1480 (durante
el reinado de los Reyes Católicos) el vecindario de Esquivias se opone
a que el cabildo toledano siga cobrando los tributos del onzano y el
alajar, correspondientes a su calidad de señor en esas tierras. A
pesar de esta oposición de los esquivianos, el cabildo sigue
recibiendo los tributos.
Durante la guerra de las
Comunidades de Castilla[16] en 1521, Esquivias fue el ultimo pueblo
que se rindió a las tropas imperiales de Carlos V, por contar el
toledano Juan de Padilla con sus más fervientes seguidores en los
naturales de Esquivias.
|
En el reinado de
Felipe II se hace un censo general; en el año 1575 Esquivias
tenía 250 vecinos de los cuales 37 son hijosdalgo de rancia
cepa. Estos hijosdalgo[17] se llaman Bivares, Salazares, Ávalos,
Mejías, Ordóñez, Barroso, Palacios, Carrizos, Argandoñas,
Guevaras, Vozmedianos y Quijadas.
También se anota
en el citado censo: en letras no se tiene noticias de que haya
habido en Esquivias personas señaladas, pero en armas ha habido
muchos capitanes y alféreces y gentes de valor. Sobresalen los
capitanes Pedro de Arnalda, que fue muerto por los moros en
Alcalá de Benarez, Barrientos, Hernán Mejías, Juan de Salazar.
Citemos también a Pedro de Mendoza, que fue el primero que puso
la bandera cuando se ganó la Goleta[18] y el emperador Carlos V
le dio 250 ducados por ello.
|
 |
El 12 de diciembre de
1584 contrajo matrimonio en la iglesia parroquial de la Asunción, Don
Miguel de Cervantes Saavedra, con Doña Catalina de Palacios, hidalga
de Esquivias. Está demostrado que durante los tres años que vivió aquí
escribió la primera parte de “El Quijote”. Parece ser que los
personajes de la obra fueron tomados de vecinos de la villa, lo que
reflejan los documentos de la época.
El 26 de noviembre de
1602 se consagró y bendijo la ermita de San Roque. En este tiempo era
vecino del lugar Cervantes.
Por esta época la
patrona del pueblo era Santa Bárbara, a la que aún se sigue teniendo
gran devoción y cuya ermita podemos divisar en lo alto del cerro del
mismo nombre.
De 1655 data la
inscripción aparecida en el inmueble correspondiente a la antigua Casa
Consistorial. Por ella se sabe que Esquivias ganó un pleito al Cabildo
de las iglesias de Toledo, en virtud del cual la villa quedó libre del
vasallaje desde el 23 de junio de 1650, fecha de la confirmación de la
sentencia. Desde entonces se celebraban grandes fiestas en honor de
San Juan Bautista, y en el siglo XVIII es San Juan el Patrón del
pueblo.
Carlos II[19] otorga un
privilegio a Esquivias en el año 1690, luego confirmado por su sucesor
Felipe V[20], por el cual del paraje llamado Los Terreros o La Gradera
se pueden extraer tierras con las que se curan los vinos; este
privilegio se extiende a toda Castilla que debe aclarar sus vinos sólo
con tierra de Esquivias.
Durante los años 1719 y
1725 se construye en Esquivias el Convento de Capuchinos mediante
aportaciones de los vecinos, que ya habían constituido con este fin
una fundación a finales del siglo XVII. El convento funcionó como tal
hasta 1820, posteriormente fue reutilizado como hospicio y escuela
para niños.
En 1768, bajo el reinado
de Carlos III[21], Esquivias consigue el título de Villa Realenga.
Para acreditarlo se levanta a la entrada del pueblo el rollo
jurisdiccional.
La actual iglesia
parroquial de la Asunción comenzó a construirse en 1785. Fue levantada
en el mismo solar que ocupaba la primitiva de Santa María de la
Asunción, donde Cervantes contrajo matrimonio. En 1794 se terminó su
construcción. Se habían aprovechado ciertos elementos de la antigua,
como la parte de la cabecera, donde está colocado el altar mayor, y la
pila bautismal del año 1686.
 |
En 1791 se
reconstruye la fuente pública, es obra de Carlos IV[22], toda
ella de piedra blanca de Colmenar. Fue levantada “en beneficio
de la salud pública”, aunque ahora presente un cartel de “agua
no potable”, los vecinos de Esquivias siguen utilizándola.
Durante la Guerra de la Independencia[23], 1808, el pueblo fue
ocupado por los franceses que destruyeron gran parte de los
edificios y las imágenes de la iglesia, de entre las que se pudo
salvar el busto de la Virgen de la Leche, actual patrona de la
villa. |
En la Guerra Civil
Española[24], los bandos nacionalista y republicano entablaron batalla
muy cerca del pueblo, incluso llegaron a ocuparlo, muestra de ello son
los tiros que presenta el cuadro del altar mayor de la iglesia y las
ruinas del Convento de Capuchinos, incendiado en dicha contienda.
[1] PALEOLÍTICO:
Primera etapa de la edad de piedra,
comprende desde hace 2 millones de años hasta el 10.000 a. C. Esta
dividido en: paleolítico inferior, medio y superior.
|