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CONVENTO
CAUSAS
QUE MOTIVARON LA UBICACIÓN DEL CONVENTO EN ESQUIVIAS: Parece
ser que fueron los vecinos los que pidieron la construcción de un convento
por las necesidades espirituales que padecían, ya que consideraban que no
estaban suficientemente atendidos por los sacerdotes de la villa. Pero, por
otra parte, pensamos que los motivos debían de ser otros ya que por aquel
entonces la población esquiviana era muy reducida y sin embargo había
censados 9 sacerdotes. PRIMERAS
GESTIONES: El
30 de noviembre de 1694, se tomó el acuerdo con el voto unánime del
vecindario, haciendo la correspondiente escritura ante notario y comprometiéndose
a llevar a cabo la fundación. Entre las condiciones estipuladas en esa
escritura, se establecía que el patronato del convento sería cedido a la
villa, comprometiéndose ésta a dar 300 ducados[1] anuales para la manutención
de los religiosos, los cuales se irían cuanto antes a establecerse en
Esquivias eligiendo luego el sitio que les pareciese más apropiado para
ubicar el convento. Esto queda recogido en una escritura hecha entre la villa
y el síndico de los capuchinos el 30 de noviembre de 1694. CONDICIONES
ECONÓMICAS QUE SE ESTABLECEN: El
22 de diciembre de 1694 marchó a Esquivias el padre Miguel de Pinto y el día
6 de enero de 1695 era firmada la escritura definitiva de fundación por el
mencionado religioso, el síndico[2] capuchino y los vecinos. En ella se
fijaban las siguientes obligaciones: además de los 150 ducados anuales (el
primer compromiso fijaba 300 ducados) que la villa daría de limosna para
sustento de los religiosos, cada vecino debía de entregar 2 maravedíes[3]
por arroba[4] de vino que metiese, pero solamente durante los 10 primeros años,
a partir del día de la toma de posesión; todo ello con el fin de ir
formando un fondo común de unos 4.000 ducados que luego se destinarían a la
fábrica del convento e iglesia del mismo. SERVICIOS
QUE OFRECEN A CAMBIO LOS MONJES: Dentro
de las condiciones que se establecen entre el vecindario y los representantes
de la orden religiosa estos se comprometen a cambio de las donaciones que se
harían a: -
Atender a los fieles en la administración de los sacramentos. -
Asistir a los enfermos y a predicar en la parroquia sobre todo durante la
Cuaresma. Esto
queda recogido en la escritura de la fundación hecha entre el padre Miguel
de Pinto, la villa y el síndico de los capuchinos el 6 de enero de 1695. PROBLEMAS
CON LA ADMINISTRACIÓN: El
rey Carlos II dio la licencia correspondiente para llevar a cabo la fundación,
el día 12 de febrero de 1695, pero a pesar de ello, el Consejo de
Castilla[5] lo contradijo el día 5 de mayo del mismo año y el decreto quedó
en suspenso. Aproximadamente un año más tarde, el 15 de mayo de 1696, el Cardenal Portocarrero[6] concedió su permiso bajo la condición de que el patronato se diese a la villa (condición que ya se contemplaba en los primeros acuerdos).
UBICACIÓN
DEL CONVENTO: Tal
y como constaba en todos los acuerdos, los capuchinos tendrían la facultad
de elegir el lugar en el cual se ubicaría la iglesia y el convento para la
orden. El lugar elegido dicen los textos fue una era a la salida de
Esquivias y próxima al Camino de Madrid, de la que se tomó posesión el
día 6 de agosto de 1695. PROBLEMAS
PARA INICIAR LAS OBRAS: Los
retrasos administrativos para la concesión de la correspondiente
autorización para el establecimiento de la fundación no debieron ser ni
mucho menos los únicos, pues en 1702, aún no habían dado comienzo las
obras a pesar de que los religiosos estaban cumpliendo lo estipulado. La
villa por esta fecha, no había dado nada, ni en concepto de limosna para el
sustento de los religiosos ni para la fábrica del convento. POR
FIN SE INICIAN LAS OBRAS: Dieciséis
años más tarde se aseguraba que se había empezado a construir algunos
cimientos, en cuyo estado cesó la obra sin haberse adelantado cosa alguna.
Así se dice en la escritura del 19 de septiembre de 1718, fecha en que
volvieron a establecerse nuevas condiciones, cuando los religiosos y
los vecinos determinaron comenzar en serio las obras. La primera piedra se
puso el 4 de abril de 1719. Las obras duraron hasta el 12 de mayo de 1725, y
al día siguiente se trasladaron los religiosos al nuevo convento, cuya
construcción llegó a costar en total más de 283.000 reales[7]. CARACTERÍSTICAS
DE LAS OBRAS: LA
IGLESIA: La
iglesia, levantada de nueva planta, tenía 3 puertas que daban acceso al
interior de la misma que medía de largo 44 m y de ancho en el crucero 14 m. La
fachada principal es de claro estilo neoclásico. Tiene tres alturas y un
frontón triangular con un óculo[8] en la parte más alta. La planta baja
presenta tres puertas de acceso de las cuales pensamos que originariamente
sólo estaría la central y que las laterales son añadidos posteriores, en
su lugar habría unas ventanas que aún sobresalen por encima de las puertas
actuales. La segunda planta se corresponde en el interior con el coro y en
el centro vemos una hornacina donde antiguamente estaba situada la imagen de
San Félix de Cantalicio, a quien estaba dedicada la iglesia; a ambos lados,
sobre las puertas laterales observamos dos óculos o ventanas circulares. En
la tercera planta destaca la gran ventana central que seguramente iría
cubierta por una vidriera a través de la cual se iluminaría el interior de
la iglesia. Finalmente tenemos el frontón triangular y una espadaña[9] con
campanario.
En
el altar mayor había un lienzo que cubría todo el frente haciendo de
retablo, representaba a la Virgen poniendo en los brazos de San Felix de
Cantalicio al Niño Jesús rodeado de ángeles. En
una de las capillas laterales, al lado de la Epístola, estaba la cripta,
donde eran enterrados los religiosos, con su altar correspondiente para
poder decir misa. En
la iglesia había una profusión de cuadros e imágenes que no bajaban de
40, destacamos las esculturas de San Antonio y San Felix, mereciendo
especial atención la talla de San Francisco que se trasladó a la Catedral
de Toledo cuando el convento quedó abandonado y probablemente sea la que
actualmente se encuentra en la sacristía. Estos datos quedan recogidos en el Catálogo de la biblioteca y cuadros de la iglesia y convento en 1835.
EL
CONVENTO: Era
también espacioso, formaba un gran cuadrado, con su fuente y aljibe en
medio como era costumbre en todos los conventos capuchinos. Las celdas, en
cambio, eran muy sencillas y estrechas; no faltaba tampoco su calentador,
muy espacioso, con asientos de piedra alrededor. Tenía
así mismo una importante y bien surtida biblioteca, que más tarde fue
trasladada a la Biblioteca Provincial de Toledo. Una
de las mejores donaciones de libros fue la de 626 tomos, todos ellos en
latín, en folio octavo y cuarto, los que la reina viuda Doña Mariana de
Neoburgo, segunda esposa de Carlos II, que tenía por confesor al
capuchino padre Gabriel de Chiusa, había mandado donar a dicho convento
de Esquivias y que fueron colocados en su biblioteca en julio de 1726. La
misma reina hizo donación también de frecuentes limosnas e importantes
reliquias. Se
asegura también que esta misma reina fue quien mandó dejar en Esquivias,
concretamente en el Convento bajo la custodia de su confesor, la imagen de
la Virgen de la Leche, que desde
mediados del siglo XIX se venera como
patrona de Esquivias. En
1785 el convento esquiviano se hace colegio de misiones y el 19 de marzo
de 1809 había 15 religiosos. LA
ÚLTIMA ÉPOCA: Por
decreto de 1 de octubre de 1820, se suprimió el convento agregándose al
de Navalmoral, no obstante parece que el 29 de octubre de 1824 aún había
dos religiosos en él. Después de esta fecha el convento estuvo dedicado a hospicio, pero no volvió a rendirse culto en su iglesia, como no fuese ocasionalmente en alguna misión o por estar realizándose alguna obra en la iglesia parroquial. CESIÓN
DEL EDIFICIO AL MUNICIPIO:
El
mismo documento recoge que en el edificio se establecerán escuelas,
cárcel, cuartel de la Milicia Nacional[11], etc., y otros usos públicos. EXTENSIÓN
DEL CONVENTO: La
calle en que está situado se llamaba anteriormente calle de San
Francisco, haciendo esquina con el Paseo de las Escuelas. Comprende
60.646 pies superficiales cuadrados, cuyo terreno está distribuido en:
iglesia, diferentes habitaciones, oficinas y dos patios en piso bajo, y en
su piso principal varias piezas y habitaciones. Linda
al sur con la calle de San Francisco donde tiene dos puertas principales
de entrada para la iglesia y para la escuela de niños; al este con el
Paseo de las Escuelas donde tiene puerta de entrada para la escuela de
niñas; al norte con eras de pan de trillar de Don Domingo Vélez; y al
oeste con la huerta de hortalizas que perteneció al mismo edificio y
posteriormente fue vendida a Doña Dolores Morrilla Garcilópez. En 1843 el
alcalde fija el valor del Convento en 121.312 reales de vellón. El mismo
año se establecieron en el edificio las Escuelas de Instrucción Primaria
de ambos sexos de esta villa, la cárcel y el cuartel de Milicia Nacional. Posteriormente
se sigue con las Escuelas, pero el Cuartel de Milicia Nacional desaparece
cuando este cuerpo es extinguido, y la cárcel se utiliza en las épocas
en que era necesaria. Así, el
pueblo de Esquivias obtuvo el edificio el 11 de marzo de 1843. En 1864 se
vuelven a revisar los documentos para que el edificio sea inscrito en el
Registro de Propiedad de este partido a nombre del Ayuntamiento y Pueblo
de Esquivias. En 1940
aproximadamente se construye un muro en mitad de la nave central y se
utiliza la iglesia como almacén de grano. DESCRIPCIÓN
DEL EDIFICIO ORIGINAL: Como la mayor parte de los conventos de la época, el conjunto está
formado por una iglesia y un conjunto de dependencias para los frailes
organizadas alrededor de un claustro. La iglesia no está orientada con los puntos cardinales, como es habitual,
sino desde una perspectiva más urbana, a partir del antiguo Camino de
Madrid (hoy Paseo de la Galatea). El acceso se realiza al pie de la nave
principal, formando una fachada de cuidada composición que se abre a la
población de Esquivias. La iglesia tiene planta de cruz latina, con dos capillas laterales a cada
lado de la nave principal, situadas entre los contrafuertes. Estas
capillas se abren mediante arcos en tres de sus lados, ocupándose el
cuarto con una hornacina en la
que se situaría un altar. De esta forma se consigue un efecto parecido a
lo que sería una nave lateral, que se prolonga
en el extremo de la nave del crucero hasta una hornacina situada en su
frente. En el extremo contrario, existen actualmente dos puertas
enmarcadas con piedra caliza de forma similar al recercado de la puerta
principal, pero pensamos que en la traza original no existían estos
accesos, estando rematado el espacio de las capillas con un luneto que
todavía se manifiesta al exterior sobre las puertas actuale Al pie de la nave principal existía un coro. Todavía se conservan los
mechinales[12] de apoyo de las viguetas formando una línea sobre la
puerta principal, y los de la viga con jabalcones[13] que servía de
apoyo al forjado en el extremo opuesto. También se aprecian restos del
encuentro de la barandilla con el muro. Al parecer, el acceso al coro se
realizaba desde las dependencias del Convento, a través de una puerta
tapiada que se observa en el muro. Sobre las capillas del lado del Evangelio, debieron situarse
dependencias del Convento que daban acceso al coro. Es posible que
la estructura de doble planta también se repitiera originalmente en el
lado de la epístola, ya que existen restos del arranque de un tejado
situado muy por encima de las bóvedas de las capillas, evidenciándolo
un volumen exterior equivalente a dos plantas, pero los huecos de los
lunetos de la nave principal parecen indicar lo contrario, ya que se
sitúan por debajo del nivel del tejado, y carecerían de sentido como
huecos de iluminación. En cualquier caso, a este nivel sólo podía
accederse desde el coro, y sería necesario encontrar huecos de paso
ocultos en el muro para estar seguros de que este espacio llegó a
utilizarse.
En el interior, las naves principales estaban revestidas con bóvedas de
cañón con lunetos. Todavía se conservan restos en la nave principal y
en los extremos de la nave del crucero. En las capillas laterales había bóvedas mixtas, con dos tramos de
cañón en los extremos y de arista en la parte central, con eje
alineado con la hornacina del altar. Se conserva completa una de ellas
en la esquina sudeste, y se ven restos en la segunda capilla del lado de
la Epístola. No
es posible determinar el diseño original del crucero dado el estado
actual del edificio. Si atendemos a otras iglesias de la época, podría
tener un cimborrio octogonal muy sobrio o una simple intersección de
las bóvedas de cañón del interior y de la cubierta a dos aguas en el
exterior. Todo
el interior estaba revestido en el mortero tradicional de cal y yeso,
formando las decoraciones geométricas del estilo neoclásico propias de
la época. Especial atención merece la decoración de las bóvedas de
las capillas laterales. En general, los revestimientos están muy
deteriorados, pero los restos existentes permiten una reconstrucción
del original. En el suelo
se observan restos de lo que parece ser una solera de cal y yeso, aunque
suponemos que debió existir un suelo de más calidad, lo habitual eran
baldosas de barro cocido. Los muros
son mixtos, de fábrica de ladrillo macizo y cajones de mampostería
cogidos con mortero de cal. Como es lógico, en las zonas que soportan
más esfuerzos, como arcos o pilastras, solo se emplea ladrillo. Los muros
exteriores de las capillas de la Epístola y zona de la
Sacristía, que probablemente era ciegos, han sufrido una
transformación con la apertura de ventanas similares a las del lado de
las escuelas. Esta transformación se llevó a cabo cuando el uso del
edificio cambió. El muro interior de esta zona aún se conserva
en buen estado. El
tamaño y disposición de las ventanas en lo que era el Convento (hoy
escuelas) tampoco es el original. Aparentemente aquí también se
transformaron al cambiar de uso las estancias. Lógicamente las celdas
de los frailes tendrían pequeños ventanucos. Se conservan los muros y
bóvedas originales de la planta baja, pero en la planta alta han sido
transformados. Durante
los años centrales del siglo XX (años 40) parte de la iglesia (la
cabecera y el crucero) fue utilizada como almacén de grano, por eso se
levantó un muro que separa la nave principal
del crucero, y se cubrió
la parte de la cabecera y el crucero con dos bóvedas tabicadas de
tablero de rasilla.
Un
microclima con temperatura y humedad constantes conseguido a base de
muros y suelo transpirables formados con ladrillo, piedra, cal y yeso, y
la ventilación permanente de las troneras ha permitido la conservación
de las momias y de la madera del forjado hasta nuestros días. [1] DUCADO: antigua moneda española de oro. [2] SÍNDICO: en una orden religiosa, el monje que guarda el dinero de las limosnas que se dan a los religiosos mendicantes. Una especie de tesorero de la orden. [3] MARAVEDÍ: palabra de origen almorávide con la que se designa a una moneda española de diferentes valores y calificativos. El maravedí alfonsí, blanco o de plata era una moneda castellana de plata del siglo XV y equivalía a la tercera parte de un real de plata. El maravedí burgalés era la moneda de vellón de los reinos de Asturias, León y Castilla del siglo XIII y era la sexta parte de un maravedí de plata. El maravedí de oro era una moneda de oro de los reinos de Asturias, León y Castilla del siglo XIII que equivalía a seis maravedíes de plata. El maravedí novén o viejo era la moneda castellana de vellón de los siglos XIV al XVI que valía la tercera parte de un real de plata. El maravedí nuevo era la antigua moneda de vellón que equivalía a la séptima parte de un real de plata. [4] ARROBA: peso que equivale a 11,5 Kg ó 25 libras. [5] CONSEJO DE CASTILLA: tribunal supremo en asuntos contenciosos, a la vez que cuerpo consultivo de los reyes en asuntos de administración y política. Fue fundado por Fernando III. [6] PORTOCARRERO, Luis Manuel Fernández de (1635-1709): Eclesiástico y político español. Virrey de Sicilia en 1678, fue miembro de la junta de regencia que se formó a la muerte de Carlos II en 1700 y gobernó el país hasta la llegada de Felipe V. [7] REAL: moneda de plata castellanoleonesa creada en tiempos de Pedro I el Cruel, con un valor de 3 maravedíes. En los reinados de Felipe IV y Carlos II se puso en circulación el real de vellón de cuenta, moneda en cobre. Durante el reinado de Felipe V se acuñaron reales fuertes y débiles. Con Carlos II aparece la efigie real en la moneda. La reforma de 1864 lo abolió al crear el sistema del escudo de plata. [8] ÓCULO: ventana circular pequeña. [9] ESPADAÑA: campanario de una sola pared, en la que están abiertos los huecos para colocar las campanas. [10] LUNETAS: bovedilla en forma de media luna, abierta en la bóveda principal para dar luz a ésta. [11] MILICIA NACIONAL: cuerpo de organización militar establecido en España por la constitución de 1812 en defensa de los principios liberales. Disuelta por Fernando VII entre 1814 y 1823, a partir de 1833 fue uno de los principales medios de lucha contra el carlismo. Su apoyo a los progresistas determinó en diversas ocasiones su supresión por los moderados en el poder (1844). Desapareció como cuerpo a raíz de la Restauración en 1875. [12] MECHINAL: agujero que se deja en las paredes de un edificio para sostener un andamio. [13] JABALCÓN: madero ensamblado en uno vertical para apear otro horizontal o inclinado.
Nota: Actualmente está en proceso de rehabilitación, trabajando en la misma los alumnos de una Escuela-Taller. Es por ello que las fotografías que publicamos en esta página, lo son del estado actual del edificio y en ellas aparecen andamios y obreros trabajando. Una vez terminada la obra, subiremos fotos actualizadas.
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