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“Se
han fundido en un tipo que se llama como el auténtico quizá Quijada,
quizá Quijano y acabará denominándose D. Quijote. El pueblo donde
nació es Esquivias, pero ya la pista era demasiado clara para
completarla con ese detalle. Será un lugar de la Mancha de cuyo
nombre...” Fernando
Díaz-Plaja
DON QUIJOTE Y
ESQUIVIAS
Comparemos la obra del “Genio Inmortal”, con esta villa en donde
engendró la obra de Don Quijote con personajes reales.
Ø
CAPÍTULO 1º: “En un lugar de la Mancha
de cuyo nombre no quiero acordarme”.
Cervantes no quiere mencionar a Esquivias, no sólo porque todo
es de allí, sino porque aún le dolían las palabras insultantes
de la que más tarde sería su suegra, cuando le dijo que, era un
escritorcillo aventurero y fracasado, sin oficio ni beneficio,
que sólo venía engatusando a su hija para asegurarse el puchero.
“Alonso quijada, hidalgo manchego”, fue tal como lo describe don
Miguel de Cervantes, así como a Sancho, criado de éste, que
tiene en la casa para todo servicio. El ama de llaves, que
pasaba de los 40, y una sobrina que no llegaba a los 20, Doña
Catalina, mujer de Cervantes, que tenía 19 años cuando se casó,
y Don Miguel de Cervantes 37.
Don Alonso Quijada está ciego por las lecturas de las novelas
de caballería andante, que tanto se leían en aquellos tiempos,
como ha sucedido en esta época, con las novelas policíacas y del
Oeste. Se dice que llegaron a dominarle tanto, que abandonó el
campo y su afición a la caza, incluso vendió alguna finca, para
comprar todas las novelas de la caballería andante que se
publicaban por aquel entonces. |
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Ventana por la que fueron arrojados los libros al
corral
(Casa-Museo) |
Según la tradición tenía en una habitación la
biblioteca llena y en su dormitorio tenía una
estantería. Los días lluviosos, nublados o de frío,
no se levantaba y su sobrina le ponía una almohada
de respaldo en la cama y, así se estaba leyendo todo
el día e incluso algunas noches a la luz de un
candil. Es auténtico el pasaje, en que hubo de
intervenir el cura Pero Pérez y el barbero, pues
éstos tiraron muchas de las novelas al corral por la
ventana, (que aún se conserva), pues estaba enfermo
y medio loco de tanto leer. |
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Durante
la vida de Don Alonso Quijada, en los años que Cervantes convive con
él, estudia su psicología y se da cuenta de que está loco con las
lecturas de las novelas de caballería y quiere aconsejar a todos por
los nobles y honrados sentimientos de hidalguía que tienen, para que
sirvan de ejemplo, a sus vecinos, a su criado Sancho, a sus amigos el
cura Pero Pérez y al Barbero, a los estudiantes, así por ejemplo al
bachiller Sansón Carrasco, en fin, a todos quiere inculcar las buenas
enseñanzas que leía en las novelas, pues no sabía hablar de otra cosa
y, tan saturado estaba de hechos y pasajes que, hasta en sueños los
repasaba y los veía.
Ya
tenemos a Don Alonso Quijada convertido en “Quijote”, quiere armarse
“Caballero andante” y salir a buscar aventuras, y de este modo prepara
sus armas y su caballo “Rocinante”; como buen caballero, añadió al
suyo de la Mancha, así declara al vivo su linaje y patria que la
honra, con tomar su nombre.
Esto es
Mancha Alta, desde Madrid, Pinto, Valdemoro, Meseta de Seseña, Ocaña,
Quintanar hasta Albacete y los pueblos de la derecha como Mota,
Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Argamasilla, Toboso, etc...
son Mancha Baja, ya lo dice Cervantes en su obra y en el soneto a
Rocinante: “Hoy a Don Quijote le corona el aura de Bellota preside y
de ello se precia más que Gaula, la Alta Mancha”.
Limpia
sus armas y prepara todo, no le falta más que buscar una dama de quien
enamorarse, porque el caballero andante sin amores, era como un árbol
sin hojas y sin fruto, y cuerpo sin alma. Así eligió una dama de un
lugar cerca del suyo, labradora, de muy buen parecer y, buscándola
título, le puso “Dulcinea del Toboso”.
Cervantes
quiere despistar y confundir al lector, y no menciona a Esquivias ni a
su mujer Doña Catalina; esta es oriunda de Yeles, pueblo que dista 5
kilómetros y se unen sus términos. Sus abuelos fueron labradores allí
y vivían en la casa de la Tortea (hoy casa de la Vega) y se vinieron a
Esquivias, al casarse su madre con Don Fernando de Salazar y
Vozmediano.
Más adelante podremos comprobar que Dulcinea es su propia
mujer, musa de todo escritor.
Ø
CAPÍTULO 2º
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Sale caballero armado por una puerta falsa que daba al campo,
por los pueblos de la Mancha Baja, dicen puertas de los carros o
puertas traseras, pero si por casualidad se le pregunta a un
niño de por aquí, le dirá que se dice puertas falsas. Siguiendo
la obra, deja a su caballo que siga por donde quiera: como
Cervantes tiene estos caminos trillados de ir con el caballo
flaco de Don Alonso (pues sólo lo tenía a paja) a cobrar
impuestos por la Mancha Baja y, cuando iba a ver a su padre a
Alcalá de Henares; otras veces, en una borriquita del tío
“Zancas” que le ponía una montura con estribos, sus alforjas y
su manta zamorana; este camino cogió el caballo hacia los campos
de Montiel, anduvo todo el día y al anochecer se hallaron
cansados y muertos dehambre, no muy lejos vió una venta que le
pareció un castillo (antiguamente había en el prado de Seseña,al
pie del castillo, una venta donde paraban a |

Puerta de la Casa
de Cervantes |
comer y
descansar todos los transeúntes, que venían de la parte de Castilla y
del Norte por el cordel o cañada para buscar la comunicación con
Valencia, Murcia y Andalucía, por eso creo, sea le castillo y
fortaleza del Conde de Puñoenrostro, donde paraban a comer y les daban
bacalao; aquí, es muy corriente comer bacalao con cebolla). En este
castillo, completamente rodeado de encinas, cuentan que tocaban una
corneta o caracola, para que el porquero y pastores recogiesen el
ganado. Hoy en día siguen viniendo a castrar los ganados con sus
silbatos la mayoría de los castradores gallegos.
Ø
CAPÍTULO 3º
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Armadura Don Quijote
(Casa-Museo)
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El socarrón del ventero, le arma caballero y velando las
armas enel patio del castillo, recomienda a Don Quijote se fuese
por dinero y las alforjas repletas de camisas y ungüentos para
curar las heridas, así prometió Don Quijote que lo haría; sigue la
lucha y la pedrea con los arrieros, calmando a todos el ventero y
viendo que estaba loco D. Quijote, le dio la pescozada y el
espaldarazo y quedó armado caballero; la dama que le ciñe la
espada se llama la Tolosa y, la que le calza las espuelas, la
Molina (tanto la Tolosa como la Molina son fincas de Esquivias que
aún conservan sus nombres como otras muchas que menciona en su
obra, como la Torralba, San Jorge, El Monte, Cristina, Chirinos,
El prado concejil de su aldea, que es Valdelafuente, que
antiguamente eran prados y aún se conservan las piedras de las
cercas, donde dejaban los ganados a pastar los días de fiesta,
como sucede hoy en día en la casa de la Vega. |
Ø
CAPÍTULO 5º
Cuando
está molido a palos, se inspira en aquellos personajes de Baldovinos y
del Marqués de Mantua, etc., y quiso la suerte que, cuando llegó a
estos versos, acertó a pasar por allí un labrador de su mismo lugar y
vecino suyo que venía de llevar una carga de trigo al molino.
Antiguamente no había fábricas de harina, e iban a moler el trigo de
estos pueblos a Titulcia y Ciempozuelos, pues se hacía el pan en las
casas.
Cuando el
labrador le quitó la visera de la celada, totalmente hecha pedazos y
le limpió el rostro, le conoció y de dijo: “Sr. Quijada, que así se
debía llamar cuando él tenía juicio, que yo soy su vecino Pedro Alonso
y vuestra merced no es Valdovinos, sino el honrado hidalgo Sr.,
Quijada”.
Aquí hay
aún descendientes de Pedro Alonso, que fue contertulio de Don Miguel,
así como Martín, Juan Ugena y algunos otros más. Veremos claramente
que el Quijote es Don Alonso Quijada y no Quesada ni Quijano, como
Cervantes quiere confundir. Siguiendo la charla, llegaron al lugar al
anochecer, pero esperaron a que anocheciese más, para que no viesen al
molido hidalgo tan mal caballero. Entró en el pueblo y al llegar a su
casa la encontró con gran alboroto, pues en ella estaban el cura y el
barbero del lugar, que eran grandes amigos. El ama de llaves les decía
a voces: “qué le parece Sr. Pero Pérez, que así se llamaba el cura, de
la desgracia de mi señor”. La sobrina decía lo mismo a Ámese Nicolás,
que era el nombre del barbero.
El cura
Pero Pérez, era el capellán de la ermita de San Bernabé y sus firmas
figuran en el archivo parroquial. Ámese Nicolás, era el barbero del
pueblo, curandero y sacamuelas, era oriundo de otro lugar, se
estableció aquí y fue gran amigo de Don Alonso Quijada e incluso
algunas veces, le administró brebajes, cuando se quejaba de jaqueca.
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Documentos que atestiguan la existencia de los personajes
del Quijote como vecinos de Esquivias (Casa-Museo) |
Ø
CAPÍTULO 16º
De lo que
pasó en la venta que D. Quijote creyó ser un castillo, donde curado y
atendido por al ventera y ésta maravillada por la plática, se
acostaron y fue cuando la Maritornes topó con los brazos de D. Quijote
y éste la oprimió contra su pecho, diciéndola lo molido que estaba su
cuerpo y no podía satisfacer su voluntad y, además, no podía faltar a
su Dulcinea del Toboso; encontrándose allí un arriero, que todo lo
estaba oyendo y viendo que ella quería huir, descargó tal puñetazo a
D. Quijote, que le bañó en sangre y le pataleó en el lecho, hasta que
lo tiró de la cama y, oyendo ruido el ventero acudió y se golpearon de
lo lindo cuando se apagó el candil.
Se cuenta
en Esquivias que siendo tan mujeriego Cervantes y que por su forma de
hablar y simpatía, todas las mujeres se prendaban de él; se dice que
siendo recaudador, le pilló el ventero una noche con la criada y les
pegó, por eso Cervantes refleja en su obra lo que ve, lo que le
cuentan y lo que le pasa dándose por aludido.
Ø
CAPÍTULO 21: “De la aventura de D. Quijote y
Sancho en la noche de los ruidos de los batanes”.
No puede
ser en otro sitio más que en la vega de Titulcia, en Ciempozuelos, que
había molino maquilero y batanes para lavar la lana. Esto lo conoce
Cervantes de tanto pasar por la vega de Ciempozuelos y San Martín a
Alcalá de Henares, donde vivían sus padres”. Aquella noche la pasa
Sancho contando cuentos a su amo, nombra a López Ruíz, apellido que
tanto abunda por aquí y a la pastora “Torralba”, que es el nombre de
una finca de este pueblo y se conserva con el mismo nombre en la
actualidad.
Ø
CAPÍTULO 49: ”Del coloquio de Sancho con su
amo y de la descripción que se hace de los caballeros, cuando
mencionan a los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez de
Quijada, de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón,
venciendo a los hijos del Conde de San Polo”.
Al tratar
de disuadir el canónigo a “D. Quijote”, respecto a la falsedad de los
caballeros andantes y lo perniciosas que resultan las lecturas a cerca
de ellos, éste le responde que verdaderamente han existido el “Amadís
de Gaula” y el de “Grecia” y otros muchos caballeros aventureros de
que están colmadas las historias, aventuras y desafíos que también
acabaron en Borgoña los valientes españoles Pedro Barba y Gutiérrez
Quijada de cuya alcurnia yo desciendo por línea recta de varón,
venciendo a los hijos del Conde de San Polo, este descuido en la
narración, nos pone en la auténtica pista y nos revela definitiva, la
identidad del quijote de Cervantes. No sólo cita el apellido de su
antecesor, Gutiérrez Quijada de quien desciende por línea recta de
varón, sino que el hecho es rigurosamente histórico y se narra en la
crónica del rey D. Juan II de Castilla.
Gutiérrez
Quijada asistió al Paso Honroso de Suero de Quiñónez al que luego mató
en el año 1.458 y la descendencia de Alonso Quijada se puede comprobar
siguendo los árboles genealógicos de la familia, imposible ahora de
extractar.
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En
la época de Cervantes, Esquivias contaba con hidalgos y vecinos,
los primeros poseían todos el escudo de armas que tenían
instalados en sus puertas y casi muchos de ellos han
desaparecido; todavía se conserva casi milagrosamente el de la
casa solariega de los Quijadas donde aparece al pie del mismo
derribada y ceñida una corona condal, la cabeza del hijo del
Conde de Saint Paul con la que la familia quiso perpetrar la
célebre hazaña de su antepasado Gutiérrez de Quijada ante la
corte del Duque de Borgoña, referida por “D. Quijote” en éste
capítulo 49 en lo que queda rebelada su identidad. |
Ø
CAPÍTULO 52:
De las
cartas de Teresa a la duquesa y a su marido Sancho. Aprovecha esta
ocasión para mandarle bellotas que ella misma ha ido a coger y escoger
al monte. Este monte hoy en día está roturado, pero entonces, estaba
lleno de encinas y había bellotas muy gordas y ha servido para
suministrar leña a estos pueblos, pues aún hoy hay muchas raíces.
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En
la carta enviada a Sancho aprovecha para contarle todos los
pormenores del pueblo y,así su mujer le dice que la fuente se
secó (antes de la reforma hecha por Carlos III). El agua de esta
fuente corría sobre unas tejas, se desprendió un paredón de
tierra y la tapó, más tarde la limpiaron y es la misma que
tenemos hoy, El sobrante del agua iba a los lavaderos, donde el
paje preguntó a las mujeres si conocían a Teresa Panza. |
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Otra
de las cosas que le cuenta es que un rayo cayó en la Picota, (a la
salida del pueblo hay un rollo o columna de piedra que colocaron en
1768 como insignia de villa y donde está colocado éste, había otra en
punta, de donde pendía durante algunos días la cabeza de algún
ajusticiado para ejemplo de los demás. Esta la rompió un rayo y la
pusieron con una cruz de hierro en el cerro de la Cruz). Todo lo que
oye Cervantes, lo refleja en su obra.
Ø
CAPÍTULO 54:
Pasaje en
el que abandonando Sancho las funciones de gobernador, se encuentra
con unos frailes y uno de ellos es su vecino Diego Ricote, tendero de
su lugar, cuya partida de defunción se conserva en los archivos de la
Iglesia y, no habiéndose registrado en la Carta Real, tuvo miedo de
ser perseguido y castigado y se marchó de Esquivias, dejando aquí a su
mujer y una hija pequeña con una tienda y al cabo de varios de años
volvió vestido de fraile para verlas y tiene lugar el encuentro con su
vecino Sancho, que le dice que su hija está muy guapa y que ha sido
pretendida por el hijo del mayorazgo.
Cervantes
sabía que en Esquivias había ocho o diez moriscos, entre ellos Diego
Ricote, pero una vez que esta ley hubo sido derogada, éste se queda
definitivamente en Esquivias con su familia hasta la hora de la
muerte. Cervantes, como podemos apreciar no quiere mencionar
Esquivias. (PERO ESTÁ IMPLÍCITA EN CADA UNO DE SUS CAPÍTULOS).

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